Sé sexy, deseable, despierta la mirada masculina, abre los apetitos del sexo ajeno - hazlo, pero sin ser tú un centro de placer.
Complace la mirada masculina, pero no te complazcas a ti misma a través de placer mismo.
Y no se equivoquen, no solo a nosotras nos enseñan esta contradicción imposible de conciliar.
A los hombres les enseñan desde pequeños a dividir a las mujeres.
A no poder verlas como seres integrales.
La mayoría de los sistemas políticos y religiosos siempre han domesticado y acallado el goce femenino como algo peligroso, como algo que hay que prohibir.
Y aquí quiero estresar que no se trata de que nosotras seamos simplemente víctimas de algo, o del machismo. Aquí quiero señalar que a hombres y a mujeres nos enseñan a percibir lo femenino de una manera insostenible.
Las mujeres viven en carne propia esa contrariedad.
Los hombres la viven constantemente, entrenados para mirar a las mujeres desde binarios y dicotomías. Por eso el feminismo necesita aterrizarse. Necesita señalar que tanto a hombres como a mujeres se les enseñan ciertos modelos de lo femenino que, en conjunto, necesitamos cambiar.
El machismo puede palpitar con fuerza en las mujeres.
El feminismo necesita ser un lenguaje y un entendimiento masculino.
Vanesa Rosales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario